Sin levantar la vista e los papeles,
Prestó oídos a la palabra el cabo:
- me lo entrego el sargento, según dicen, este paisano vago le robó unas botas al bolichero Vivas, comisario..
- unas botas? aha..
- ladrón barato...
- como te llamas?
- Orencio Nievas.
- y de ande sos?
- de acá mismo señor.
- trabajas?
- no señor, no hallo trabajo...
Estuve conchabao pa la cosecha en la chacra de los Barcala, pero en cuantito terminó la juntada e maíz me echaron..
Ahora hago algunas changas y así vivo..
- a que le llamas changas, a andar robando?
El paisano bajo la vista al suelo...
- ande tenes las botas?
- en el rancho..
- cabo, mande a buscarlas y paselo pa adentro a este ratero que ya vamos a ver lo que le damos.
Salió el cabo llevándose al detenido y el comisario se quedo pensando..
- un par de botas...
Ni pa robar sirven estos paisanos vagos...
No habían pasado dos horas que un melico se le cuadro en la puerta del despacho..
- permiso comisario..
Fui hasta el rancho el detenido Nievas a trair las botas que le robo a Don Vivas...
Me las dio su mujer, las tenia puestas un hijo de ellos, un chico de siete años...
- con que esas son las botas?
Son muy chicas pa ensuciarse las manos..
Que decía la mujer?
- y nada, lloraba como una Magdalena, comisario, y cuando me diba a ir me dio esta carta, pa que se la entregara a ud. en sus propias manos..
- a ver dame
Mujeres que despiden los maridos, je, nada mas natural, pero lo malo que siempre los hayan angelitos aunque le hagan sombra al mesmo diablo...
Pero esa carta era distinta a todas,
Escrita en un papel de estrasa mugriento y arrugado,
Las palabras, eran una hilera torpe de garabatos, que habían estampao la gracia y la inocencia, de aquella criaturita de siete años, ajeno por completo a la desgracia que la miseria echó sobre su rancho...
El ceño el comisario se fruncía al tiempo que la iba decifrando...
Y al acabar de leer casi temblaba la sucia hoja e papel entre sus manos..
- agente..
- mande mi comisario
- vaya y devuelva a la mujer de Nievas esas botas que ha traído, digale.. digale que jue un error que nos disculpe..
Después me le pregunta al bolichero de parte el comisario, cuanto valen la botas, se las paga y que se olvide el caso..
Espere, no se vaya
A Orencio Nievas ya mesmo me lo largan, y que no deje de llegarse mañana mesmo...
Puede que le haya hallao algún trabajo..
Se retiro el milico tras la orden, y don segundo se acomodo en la silla, pa ripasar esa hoja, que aun temblaba como un pajarito hondeao entre sus manos...
Prestó oídos a la palabra el cabo:
- me lo entrego el sargento, según dicen, este paisano vago le robó unas botas al bolichero Vivas, comisario..
- unas botas? aha..
- ladrón barato...
- como te llamas?
- Orencio Nievas.
- y de ande sos?
- de acá mismo señor.
- trabajas?
- no señor, no hallo trabajo...
Estuve conchabao pa la cosecha en la chacra de los Barcala, pero en cuantito terminó la juntada e maíz me echaron..
Ahora hago algunas changas y así vivo..
- a que le llamas changas, a andar robando?
El paisano bajo la vista al suelo...
- ande tenes las botas?
- en el rancho..
- cabo, mande a buscarlas y paselo pa adentro a este ratero que ya vamos a ver lo que le damos.
Salió el cabo llevándose al detenido y el comisario se quedo pensando..
- un par de botas...
Ni pa robar sirven estos paisanos vagos...
No habían pasado dos horas que un melico se le cuadro en la puerta del despacho..
- permiso comisario..
Fui hasta el rancho el detenido Nievas a trair las botas que le robo a Don Vivas...
Me las dio su mujer, las tenia puestas un hijo de ellos, un chico de siete años...
- con que esas son las botas?
Son muy chicas pa ensuciarse las manos..
Que decía la mujer?
- y nada, lloraba como una Magdalena, comisario, y cuando me diba a ir me dio esta carta, pa que se la entregara a ud. en sus propias manos..
- a ver dame
Mujeres que despiden los maridos, je, nada mas natural, pero lo malo que siempre los hayan angelitos aunque le hagan sombra al mesmo diablo...
Pero esa carta era distinta a todas,
Escrita en un papel de estrasa mugriento y arrugado,
Las palabras, eran una hilera torpe de garabatos, que habían estampao la gracia y la inocencia, de aquella criaturita de siete años, ajeno por completo a la desgracia que la miseria echó sobre su rancho...
El ceño el comisario se fruncía al tiempo que la iba decifrando...
Y al acabar de leer casi temblaba la sucia hoja e papel entre sus manos..
- agente..
- mande mi comisario
- vaya y devuelva a la mujer de Nievas esas botas que ha traído, digale.. digale que jue un error que nos disculpe..
Después me le pregunta al bolichero de parte el comisario, cuanto valen la botas, se las paga y que se olvide el caso..
Espere, no se vaya
A Orencio Nievas ya mesmo me lo largan, y que no deje de llegarse mañana mesmo...
Puede que le haya hallao algún trabajo..
Se retiro el milico tras la orden, y don segundo se acomodo en la silla, pa ripasar esa hoja, que aun temblaba como un pajarito hondeao entre sus manos...
- Señores reyes magos:
Yo les pido que se acuerden este año de trairme las botitas..
Yo soy bueno, y asigun me han contado, si uno se porta bien todito el año, ustedes no se olvidan del regalito.
Tomando de la hoja, sintió como una brasa dentro el pecho, y echo ajuera la rabia murmurando..
Mientras la miseria haga ladrones de esa laya ..
Yo nunca servire pa comisario...
Yo les pido que se acuerden este año de trairme las botitas..
Yo soy bueno, y asigun me han contado, si uno se porta bien todito el año, ustedes no se olvidan del regalito.
Tomando de la hoja, sintió como una brasa dentro el pecho, y echo ajuera la rabia murmurando..
Mientras la miseria haga ladrones de esa laya ..
Yo nunca servire pa comisario...

